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Lollo no fue el primero

No es la primera vez que un jugador que llega como refuerzo a River no supera la revisión médica. Al caso de Luciano Lollo se le suman el de Ariel “Chupa” López y Martín Arzuaga.

Lo que sucedió con Lollo es una muestra clara que en el momento que se estampa la firma del contrato, recién ahí se puede confirmar un refuerzo. No son muchos los casos en que los futbolistas no superan una revisión médica, pero a todo el mundo River se le vino a la cabeza la situación de dos delanteros que finalmente no superaron los exámenes médicos.

En 1997, River había acordado la incorporación del “Chupa” López, que venía de hacer 50 goles en Lanús. La operación se había cerrado en más de dos millones de dólares por el 50% del pase. El delantero estuvo presente en dos entrenamientos del Millonario pero tras encontrarse secuelas de una rotura de ligamentos, los dirigentes decidieron dar marcha atrás con la contratación.

El último caso fue el de Martín Arzuaga. A mediados del 2005, el delantero tenía todo arreglado para sumarse a River (la transferencia con Junior de Barranquilla se había cerrado en 650 mil dólares por el 50% del pase), pero en la revisión médica se le detectó problemas ligamentarios en una de sus rodillas y por consejo del cuerpo médico, no llegó.

Un pase que estuvo también cerca de caerse fue el de Lucas Alario. Se le encontró una anomalía en su rodilla izquierda pero desde el cuerpo médico y técnico decidieron que el pase se haga igual ya que era un problema menor. Eso si, por precaución se terminó comprando un porcentaje menor de su ficha. Por cómo rindió, fue una gran decisión no dar marcha atrás con su incorporación.